Café Wonderful

He ido a este café varias veces, y hay que decirlo, el café que sirven es muy bueno, pero advertencia, creo que no es apto para quienes están acostumbrados al café amargo, ya que como explican ellos mismos el hecho de que el grano que usan sea tan fresco hace que no se alcance a oxidar, lo que en muchos casos es lo que le da un grado de amargor (o algo así) al café. De hecho tengo amigos amantes del café amargo que descartan éste lugar por esa razón.

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Sandwich en Mr. Jack

Hace un par de semanas fuimos con un grupo de amigas a probar los sandwich de Mr. Jack, ya que habíamos recibido muy buenas referencias.

Yo pedí un Mr. Vegui que consiste en un pan pita grande relleno con palta, tomate, salsa de queso azúl, queso fresco, fondos de alcachofa, aceitunas y lechuga, y además viene acompañado de papas fritas o palitos  de zanahoria y pepino. Obviamente para compensar lo sano y liviano de mi sandwich yo elegí con la porción de papas fritas jeje. Sigue leyendo

Café L’ Provenza en Aires de Plaza Vespucio

Ya he comentado que me encanta el café, por lo mismo me gusta probarlo en distintos locales y situaciones, y aunque prefiero los locales pequeños y acogedores para tener un momento de relajo y disfrute, tampoco me hago problema si ando en el mall y me dan ganas de tomar café, busco uno que me tinque y paso.

Así fue como llegué a conocer el Café L’ Provenza que está ubicado en el espacio Aires del mall Plaza Vespucio. La verdad es que el lugar sobresale por la estética media vintage (que palabra más manoseada ultimamente), con bastantes detalles bien delicados y femeninos, desde las sillas, los floreritos y los individuales que son de papel pero simulan esos super antiguos bordados por nuestras abuelas, creo que para estar en un mall le han puesto harto empeño para hacerlo un lugar agradable, casi una burbuja dentro de tanto ajetreo.

Respecto al café usan el Musetti, que por lo menos a mí me gusta, por ejemplo el de la foto es un cortado perfecto a mi gusto ya que no estaba ni tan cargado a la leche ni tampoco amargo, la espuma suficiente y además con dibujitos (que me encantan). En esa ocasión pedí macarons, pero me dijeron que aunque salían en la carta en ese local no los traían, así que como alternativa pedí una porción de merengues (que no me gustaron mucho) y también aproveché de probar el agua Lorina de pink limonade, muy rica y refrescante (es gasificada y suavemente saborizada).

Respecto a los macarons mandé un mail al contacto y me respondieron al otro día de que en un par de semanas llevarían macarons al local, así que cuando me dé una vuelta por ahí los probaré de todas maneras.

Tienen dos locales, el que está en Aires y otro más en Sánchez Fontecilla #12030, Peñalolén

Pueden ver la página web acá.

Café “Había una vez” y sus galletas de canela

Buscando los famosos y tan de moda macarons, fue como llegué a la página web del café Había una vez que está en providencia.

El local está a la salida sur-poniente del metro Pedro de Valdivia y a pesar de haber pasado mil veces antes por ahí no lo había visto (y me dijeron que están como hace 4 meses).

Mi idea original era pasar a tomarme un café y servirme un macarons para hacer hora entre trámites, pero debo decir que cuando llegué al local me decepcionó un poco y no me dieron ganas de quedarme ahí tomando café, osea, no me malentiendan, el local no tiene nada de malo, es limpio, amplio, huele exquisito y las vendedoras son amables, pero el lugar no tiene mesitas sino que una barra larga, alta y mirando hacia afuera lo cual no lo hace nada acogedor y menos para hacer hora, eso me dió mucha lata.

Lo que sí me gustó son las vitrinas donde exhiben los pasteles, sandwiches, queques, panes, etc., pero creo que por lo menos a las preparaciones que tienen nombres extraños o no son tan conocidos para el resto de los mortales como yo sería bueno poner en el mismo cartelito donde va el nombre y  precio, en letra más pequeña una referencia de los ingredientes que lleva.

Bueno, finalmente me compré 2 macarons, 1 paquete de galletas de canela y 1 daqucoise, cual de todas las cosas más exquisitas (lamentablemente me olvidé de tomar fotos a macarons y daqucoise).

Los macarones no los había probado antes así que no tengo parámetro de comparación, pero los encontré muy ricos, compré uno de arándano (morado) y otro de frutilla (fuccia), muy ricos, se sentía el sabor a almendra, la textura era muy suave y el relleno en su punto exacto, estos costaban $600 c/u, la verdad es que para el precio los encontré bastante pequeños (como 4 cms de diámetro), pero como quería salir del empacho los compré igual.

El daqucoise es un merengue horneado, firme por fuera, humedo por dentro, relleno con crema al cafe y praline de almendra (textual de página web), bien rico, pero me quedo con los macarons, me costó $600.

Y las galletas de canela fueron las que cautivaron mi atención ya que nunca había probado algo parecido, tienen una textura super extraña media harinosa super parecida a la de las castañas, incluso el sabor muy similar, es raro como para ser una “galleta”, pero a mí que me gustan mucho las castañas me gustaron estas galletas. Vienen cubiertas de sésamo y de canela, en el paquete vienen 12 y me costó $1.300.

Ahora espero poder concretar pronto mi visita al local de Patronato, que por lo que se ve en la página web es más acogedor que el de providencia.

Pueden verlo aquí.

Café cortado en Café Mosqueto

 

Ya he comentado antes que me encanta el café, y que todos los día en la oficina nuestro break es en un café del barrio.

Otro de los cafés que frecuentamos es el Café Mosqueto, que queda en….obvio calle Mosqueto, una callecita que me encanta, ya que por lo menos ese tramo es de superficie compartida, con calzada a nivel de acera, osea es peatonal y vehicular, pero en general andan asi nada de vehiculos por lo que uno puede caminar tranquilamente. Hay hartos arbolitos grandes que dan sombra, por lo que es un agrado caminar por ahí estando en pleno centro.

Respecto al Café el ambiente es bien agradable, la atención amable, aunque a veces un poco lenta para mi gusto, tiene mesitas afuera y adentro está permitido fumar. Siempre que vamos pido un cortado y en general es bueno, aunque a veces se les pasa la mano con la leche y otras veces está cargado a lo amargo como que el café se hubiera quemado, se siente que no lo prepara siempre la misma persona  o que no todos están instruidos de la misma forma, siempre los acompañan con unas galletitas (que en realidad no son muy ricas) y un vasito de soda. Creo que en lo que falla este lugar es en el tema pastelería porque no hay mucha variedad o por lo menos no todos los días tienen disponible de todo. A la hr. de almuerzo siempre ofrecen menús y sandwiches.

Antes éste era un café literario, pero ahora los libros están casi de adorno, algunos detrás de vitrinas con llave y otros en estantes pegados al techo…

El cortado vale $1.100 y la dirección es Mosqueto 440, metro Bellas Artes.